desert warrior in sarrión

Caminos de Honor: La Saga Sarrión

Escrito por: Teruel hoy

|

|

Hora de leer 5 min

Capítulo 3: El Noble y la Guerrera: Diego y la Guerrera del Desierto

La figura giró y, para sorpresa de Diego, se encontró cara a cara con una mujer. Sus ojos, agudos y perspicaces, se clavaron en los de él, revelando una profundidad de experiencia y resiliencia. Después de un momento de evaluar a Diego, habló en un tono mesurado, su voz teñida de un acento desconocido en la región.


"De hecho soy una guerrera", comenzó, su postura relajada pero lista para cualquier amenaza inesperada. "Provengo de tierras árabes, lejos de aquí. Pero el destino me ha convertido en un vagabundo, un exiliado que busca refugio y propósito en lugares lejanos".


Diego escuchó atentamente mientras la mujer, cuyo nombre supo era Aisha, contaba su historia. Había sido una guerrera de renombre en su tierra natal, experta en el arte de la cimitarra. La agitación política y un choque de lealtades la obligaron a huir, llevándola a un viaje a través de tierras y mares.


En su exilio, Aisha había enfrentado muchos desafíos, desde luchar contra bandidos hasta ofrecer su espada a quienes necesitaban protección. Su viaje estuvo marcado tanto por pérdidas como por triunfos, lo que la convirtió en una luchadora formidable con un profundo conocimiento de las complejidades del mundo.


Diego, conmovido por su relato, expresó su admiración por su fuerza y ​​resistencia. También le ofreció su ayuda, en caso de que ella la necesitara, reconociendo un espíritu afín en este guerrero de una tierra lejana.


Su conversación se profundizó a medida que compartieron experiencias y puntos de vista, encontrando puntos en común a pesar de sus orígenes tan diferentes. La presencia de Aisha en Sarrión, una mezcla de misterio y fuerza, añadió otra capa a las aventuras de Diego, recordándole el diverso tapiz de historias y vidas que se cruzaban en este mundo medieval.

Diego, sintiendo una rara oportunidad, se dirigió a Aisha con una propuesta. "Tus habilidades y experiencia son incomparables, Aisha. Me encuentro en una búsqueda, llena de peligros y descubrimientos. ¿Considerarías unirte a mí? Juntos, podemos enfrentar los desafíos que tenemos por delante".


Aisha miró pensativamente a Diego y la idea de una nueva alianza despertó interés en sus ojos. Había sido una vagabunda solitaria durante mucho tiempo, pero la perspectiva de unir fuerzas con otro guerrero, especialmente uno tan noble y hábil como Diego, era atractiva.


"Soy una guerrera sin causa, Diego", respondió ella con voz firme. "Tu búsqueda, ¿tiene un propósito digno de mi espada y mi honor?"


Diego compartió su misión con ella, hablando de los misterios que buscaba desentrañar y las injusticias que pretendía corregir. Habló de sus encuentros, desde la sabiduría de la bruja en el bosque hasta los secretos de la trufa negra, pintando un cuadro de un viaje que fue más que solo la gloria personal: se trataba de descubrimiento, conexión y marcar una diferencia en un mundo turbulento.


Aisha escuchó atentamente, sopesando sus palabras con sus propios deseos y principios. Después de un momento de contemplación, ella asintió. "Me uniré a ti, Diego. Tu búsqueda me habla. Ofrece un camino donde mis habilidades pueden ser útiles y tal vez, al servir a esta causa, encuentre lo que he estado buscando".


Con un nuevo aliado a su lado, Diego sintió un renovado sentido de propósito. La presencia de Aisha aportó no sólo sus formidables habilidades de combate sino también una perspectiva moldeada por diferentes tierras y experiencias. Juntos, partieron del mercado de Sarrión, con sus caminos ahora entrelazados, listos para afrontar las aventuras y pruebas que les esperaban en su búsqueda compartida.

Al caer la noche, Diego y Aisha instalaron su campamento en las tranquilas afueras de Sarrión. La tranquilidad del campo contrastaba marcadamente con el ajetreo y el bullicio de los acontecimientos del día. Eligieron un claro que ofrecía una vista clara del cielo nocturno, bajo el dosel de un gran y antiguo árbol.


Con un fuego crepitando en el centro de su campamento, prepararon una comida sencilla pero abundante. Diego compartió algunas de las provisiones que había adquirido en el mercado: pan crujiente, queso y una botella de fuerte vino local. Aisha aportó algunos frutos secos y nueces, restos de sus viajes.


Mientras comían, la luna llena apareció en el cielo, bañando el paisaje con un brillo plateado. En la tradición local se la conocía como la "Luna de la Magia", y se creía que realzaba las energías místicas de la tierra y traía suerte a quienes disfrutaban de su luz. Su brillo añadió una cualidad surrealista, casi etérea, a su entorno.


Hablaron hasta bien entrada la noche, compartiendo historias de su pasado. Diego habló de su noble herencia y las expectativas que conllevaba, mientras que Aisha contaba historias de su tierra natal, pintando vívidos cuadros de arenas del desierto y noches estrelladas. Su conversación derivó en temas de filosofía, tácticas de batalla y los sencillos placeres de la vida en la carretera.


La comida y la conversación fueron un bienvenido respiro de los rigores de sus viajes. Bajo la luz de la luna imbuida de magia, encontraron consuelo en la compañía del otro, y una sensación de camaradería creció entre ellos. Fue un raro momento de paz y reflexión, un momento para recargar energías y prepararse para los desafíos que les esperaban en su búsqueda.


A medida que el fuego se redujo a brasas y la noche se hizo más profunda, se retiraron a sus respectivas tiendas, mientras las estrellas y la mágica luna llena vigilaban. La silenciosa solidaridad entre ellos hablaba de una alianza recién descubierta, forjada con un espíritu de aventura y una determinación compartida de afrontar lo que deparara el mañana.

Sigue a Diego en sus aventuras

Háganos saber lo que piensa sobre este capítulo y comparta sus ideas en la sección de comentarios a continuación. Diego está esperando tus comentarios.

Orden de los capítulos

Comente