the crossing

Cruzando el Torrente: El juicio de Diego y Aisha

Escrito por: Teruel hoy

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Hora de leer 4 min

Capítulo 5: Uniendo el destino: la valiente travesía de Aisha

Ya de madrugada, cuando las primeras luces del sol pintaban el cielo de tonos dorados y carmesí, Diego de Marcilla y Aisha partieron a caballo hacia Rubielos. Su viaje había sido uno de secretos susurrados y misterios velados, y cada paso los acercaba al corazón del enigma que los atraía.


Mientras atravesaban los escarpados paisajes del Aragón medieval, su camino los llevó a un río salvaje, cuyas aguas corrían con ferocidad indómita. El único paso a través de esta tumultuosa barrera era un puente antiguo, con sus piedras desgastadas por el tiempo y el clima, gimiendo bajo el peso de los años. El puente, con sus bordes desmoronados y su estructura precaria, era un testimonio del implacable paso del tiempo.


Diego detuvo su caballo y miró cautelosamente por encima del puente. "Este viejo centinela del río parece estar aguantando su último aliento", comentó con voz llena de preocupación.


Aisha desmontó y sus ojos estudiaron la estructura con un agudo intelecto. "De hecho, parece que el más mínimo peso podría ser la última carga que pueda soportar. Debemos encontrar una manera de cruzar con seguridad, no sea que seamos víctimas de su inevitable colapso".


Reflexionaron sobre sus opciones. El río era demasiado traicionero para vadearlo y sus corrientes eran fuertes e impredecibles. El puente, si bien era una empresa arriesgada, era el único camino viable a seguir.


"Quizás uno a la vez", sugirió Diego. "El menor peso puede permitirnos el paso. Pero la precaución debe ser nuestra guía, ya que cada paso podría ser el último en este frágil cruce".


Aisha asintió con la cabeza, con la mirada fija en la orilla opuesta. "Yo iré primero. Observe atentamente y, si el puente muestra alguna señal de ceder, prepárese para regresar".


Con tranquila determinación, Aisha subió al puente, cada movimiento deliberado y medido. El puente crujió y gimió bajo su peso, un coro de madera y piedra antiguas protestaron por la intrusión. Diego observaba con gran expectación, con la mano apoyada en la empuñadura de su espada, como si estuviera listo para luchar contra las fuerzas del destino.


Milagrosamente, el puente resistió y Aisha llegó al otro lado. Ahora le tocó el turno a Diego. Con una silenciosa oración a los santos, espoleó a su caballo para que avanzara. El puente tembló y se balanceó, pero se mantuvo fuerte, lo que le permitió a Diego reunirse con Aisha.


Su alivio era palpable, pero sabían que éste era sólo uno de los muchos desafíos que enfrentarían en su viaje. Con Rubielos haciéndoles señas en la distancia, montaron una vez más en sus caballos, listos para enfrentar cualquier misterio que les aguardaba. El río, ahora detrás de ellos, continuaba su danza interminable, indiferente a las pruebas de quienes se atrevían a atravesar sus dominios.

Después de haber navegado con éxito por el precario puente, Diego y Aisha sintieron una momentánea oleada de alivio. Sus caballos, al sentir que la tensión de sus jinetes disminuía, relincharon suavemente. Pero este respiro duró poco. Mientras ajustaban su orientación, listos para continuar su viaje, los ojos penetrantes de Diego captaron una silueta a lo lejos. Encaramado a un caballo, un caballero solitario los observaba, inmóvil, una figura enigmática recortada contra el extenso paisaje.


La presencia del caballero, tan inesperada y silenciosa, provocó una oleada de inquietud en todos ellos. Aisha entrecerró los ojos para protegerse del sol, tratando de discernir cualquier detalle que pudiera revelar la intención del observador. "¿Quién podría ser?" murmuró, moviendo instintivamente su mano hacia la empuñadura de su cimitarra.


"Desconocido, pero su vigilia silenciosa sobre nosotros merece una investigación", respondió Diego, su voz firme pero teñida de precaución. Con un asentimiento compartido, impulsaron a sus caballos a avanzar, acortando la distancia hacia el misterioso caballero.


continuará….

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Diego de Marcilla

Soy Diego de Marcilla, un noble de Teruel cuya leyenda y aventuras se extienden más allá de los confines del tiempo. Como protagonista y narrador de La Aventuras de Diego de Marcilla, Tejo cuentos que reflejan el espíritu vibrante y tumultuoso del siglo XII, el mundo que una vez llamé hogar. Aunque están arraigadas en las realidades de mi época, estas historias combinan verdad y ficción, dando vida al romance, la intriga y la caballerosidad que definieron mis días. Aquí, dentro de estas páginas, te invito a unirte a mí en un viaje a través de un mundo donde la historia y la imaginación se entrelazan, donde la aventura espera a cada paso y donde mi saga revela la pasión, la traición y el valor que marcaron mi vida.

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